NO BUSCAMOS LA IGUALDAD, BUSCAMOS SER ACEPTADOS
Es importante conocer el concepto de igualdad para saber qué es lo que estamos buscando.
A mi parecer a día de hoy la mayoría de los jóvenes creen que están luchando por un mundo en el que todos sean iguales, pero están equivocados de concepto. No buscan ser iguales si no que buscan ser aceptados.
Sobre este tema hablo sobre una observación que he realizado sobre las personas que forman nuestra clase.
Llevaba un año sin entrar en un aula y seguramente, ya se me había olvidado el funcionamiento de una clase, pero tras haber observado muy detenidamente el comportamiento de muchas personas de la clase de primero de educación infantil, he podido ver que tienen miedo a decir algo que no entre dentro de lo acorde a lo social, es decir, pienso que no hablan porque no tengan nada que decir, sino que hablan por miedo a no decir lo correcto.
Me explico, en el aula hay un barullo constante en el que prácticamente todos hablan en grupos divididos y no cómo un grupo en conjunto, no se respeta la palabra del profesor y cuando este habla todos callan. Siento que hay tantas personas en el aula que tienen respuestas maravillosas y claves para las preguntas claves que realiza el profesor, pero siento que tienen cierta coacción a no estar en lo correcto y que el resto no acepte su opinión.
¿Qué quiero decir con ser aceptados? Hay un grupo muy conceto en el aula en el que me he fijado y es que cada vez que alguien de este grupo responde a alguna pregunta del profesor, en cuanto terminan de hablar, se miran entre ellas esperando la aceptación de las personas restantes de dicho grupo.
Es un tema un tanto delicado bajo mi perspectiva ya que no podemos gustarle a todo el mundo porque no somos iguales, somos seres diferentes mezclados en una sociedad en la que hay una norma no escrita en la que todos debemos gustar, encajar.
Obviamente a todos nos gusta encajar o gustar, pero hasta donde estamos dispuestos a llegar para conseguir la aceptación del grupo.
Al igual que las tradiciones familiares, por ejemplo hipotético imaginaremos que en mi familia mi abuelo, mi padre y mis tíos son médicos y estos quieren que yo lo sea también porque debo de seguir la tradición familiar, pero no porque realmente sea a lo que yo me quiera dedicar de por vida. En estos casos también es difícil hacer frente a la "tradición", por hacer lo que realmente te apasiona. La mayoría de las personas por miedo a no ser aceptados, siguen la tradición y no se dedican a lo que realmente quieren dedicarse. Aunque también hay casos en los que se hacen frente a la "tradición" y siguen siendo aceptados en la familia, aunque también hay casos en los que la familia los rechaza ya que este tema da de algún modo ESTATUS familiar.
Al no decir lo que pensamos y solo buscar la aceptación del resto, no estamos siendo nosotros mismos, simplemente estamos construyendo una falsa imagen de nosotros mismos. Posiblemente si en algún momento de nuestras vidas decimos lo que realmente pensamos o sentimos a estas personas que nos aceptan por decir lo que quieren oír, nos dejen a un lado o nos acepten tal y como somos. Pero hasta que no se rompa el miedo a no encajar no podremos saber si nos quieren por cómo somos o por quien creen que somos.
Debemos de conocer que cada acto tiene consecuencia y posiblemente esta sea nuestra propia felicidad.


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